La piel es el órgano más grande que tiene nuestro organismo, en el adulto ocupa una superficie de aproximadamente 2 metros cuadrados y además es el más visible, un indicador absoluto de cómo estamos física y anímicamente. Su grosor depende de la zona que cubre, en los párpados es sumamente fina con medio milímetro de espesor mientras en palmas y pies es de 4 milímetro. La piel "respira", es un tejido permeable que permite a las células proveer de oxígeno, agua y minerales directamente del exterior. A través de los poros, que son minúsculos orificios cutáneos elimina la transpiración. Cada día, toxinas y partículas de polvo o bacterias se acumulan en la piel y pueden obstruir los poros. Por lo tanto, es importante limpiar cuidadosamente la piel con productos que sean de la mejor calidad posible ya que directo a nuestro torrente sanguíneo alimentando nuestro organismo. El uso de productos inadecuados puede perturbar el equilibrio de la piel y provocar su envejecimiento prematuro además de provocar otros desequilibrios orgánicos por su gran poder de absorción.